Ayer cuando salí a la hora acostumbrada ¡ya me estaba esperando! “Perro fastidioso”, fue lo que pensé, pero esta vez no cargue a Ringo y los deje que se olfatearan, mi perrito después de reconocerlo, lo ignoró y siguió su camino pero el pastor alemán como que quería jugar con él y se nos atravesaba, Ringo muy orondo con su cabeza en alto seguía caminando sacándole la vuelta y gruñéndole porque lo molestaba y ahí estaba otra vez el mugre perro cortándonos el paso, yo lo tomaba de la cabeza y lo empujaba a un lado, de principio me daba algo de temor pero si algo he aprendido de los perros gracias a mi finado “Huesos”, es que no se les debe mostrar temor alguno pero si estar a la expectativa para no sufrir ningún daño.
Asi nos molestaba el pastor alemán hasta que estuvo a punto de tumbarme, me enoje, tome la correa de Ringo y le pegue con ella en el lomo para que se fuera, no se me alteren, la correa es apenas un cordón y el mugroso perro como si no le hubiese hecho nada, si los perros pudieran reírse seguramente éste se hubiera burlado de mí.
Y entonces todo fluyó. El pastor alemán me abrió el paso, se puso a mi lado y caminó junto a nosotros, como noté desde que lo ví que andaba jadeando y con la lengua de fuera, me los lleve a donde hay una toma de agua, había un charco en el césped porque la llave estaba mal cerrada, ahí el perro bebió lo que quiso y hasta se dio el gusto de echarse en el agua a pesar del frío que se sentía ¡perro loco! seguimos con nuestro camino y nos acompañó todo el recorrido, ahora sí éramos una manada jaja, caminamos por varias veredas y calles para ver si reconocía su casa pero nada paso, ya de regreso al encontrarme con una vecina, me dice “vaya juicio el tuyo” de inmediato supe a que se refería, lo había leído antes en los rostros de personas que nos encontramos en el camino que asumieron que ambos perros me pertenecían y era ilógico traer al pequeñín con correa mientras el grandote andaba suelto. Me reí con mi vecina y le explique que el otro no era mío y andaba de pegado.
A medida que me acercaba a casa, me daba lastima pensar que el pastor se quedase afuera entonces se me ocurrió ir a donde estaban unos chicos jugando fútbol, el perro para pronto se fue por el balón y se los quitó, los muchachos al principio se mostraron temerosos pero luego empezaron a perseguirlo para quitarle el balón, aproveche la ocasión para alejarme de ahí y emprender la huida a casa jajaja.
Feliz fin de semana.

