Cierta ocasión visité una escuela primaria y me dirigí al salón de 1er grado pero en el camino me encontré a la maestra encargada de ese grupo ya que habían solicitado su presencia en otro lugar; me dijo que no tardaba que podía esperarla en su salón.
Entré y todos los chiquitines (que ya traían alboroto) corrieron a sentarse a sus lugares, empecé a hacerles plática pues veía que la maestra no llegaba y los niños amenazaban con hacer motín, así que pedí la intercesión de San Miguel Mateos y evocando su canción me fuí a lo típico:
- ¿Qué van a hacer cuando sean grandes?
- ¡Maestra!
- ¡Doctora!
- ¡Químico!
Hasta hubo una niña que me dijo que quería ser cantante y le pregunté que si sabía cantar entonces que nos cantara algo y cual fue mi sorpresa que en vez de apenarse la chiquilla se levanta y cantó una de La Oreja de Van Gogh, pero bien entonadilla la huerquilla ;).
Y asi fueron diciendome como se veían los chiquillos en su futuro, pero a simple vista se distinguía un diablillo con cara burlona de las respuestas de los demás, por ese motivo, a propósito, lo dejé al último...
- ¿A ver fulanito tú que vas a ser?




